AUTOR: Santiago Mendivelso Mancilla
No había pasado mucho tiempo desde la última vez que se había levantado de su sofá, pero para él, había sido una eternidad. Vio la densa neblina que se asomaba ligeramente por la ventana y repasó una vez más los pensamientos que le abrumaban la cabeza y a la vez lo enorgullecían.

Todo el tiempo que he invertido en este mundo, al menos tengo certeza de que siempre estará codificado en cada uno de los párrafos que me he atrevido a crear; una utopía en el que los segundos son mitos, los minutos cuentos, las horas poesía, los días ensayos, las semanas parábolas, los meses oratorias, los años novelas y la vida, toda una vida, memorias. Memorias que dejo sabiendo que viví con pasión porque cada día de mi vida estuve locamente enamorado y esto me llevó a lo que hoy defino como la alegría más pura que puede lograr un hombre. Encontré mi respuesta. Ya sé qué es la literatura. Si me preguntan, no les diré, si insisten, me negaré, porque no voy a privarlos de que busquen la respuesta ustedes mismos y que tal vez, si deciden intentarlo, lleguen a sentir la desbordante satisfacción con la que hoy escribo estas palabras, así, les dejo este árbol para que sea su guía y ojalá, su pan de cada día.
Espero lo encuentren tan perfecto como lo encuentro yo, y que su significado trascienda en ustedes como la literatura trascendió en mi.
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